Se busca Dr. en Pedagogía o Psicología para escribir guiones de Dora, ¿en serio?

Mi hermano: Qué caricaturas tan fumadas ¿A quién se le ocurrirán?

Yo: No sé, pero no creo que sea tan fácil, hay una secuencia didáctica, parece sencillo pero no lo es.

Mi hermano: En eso tienes razón, pero ¿a quién se le ocurre que un tiburón puede ser un carro o que un carro puede tener forma de tiburón?

Mientras veíamos Dora, la exploradora y Equipo Umizoomi, esta conversación sucedía, mis hijos contestaban lo que la televisión en cada programa iba pidiendo. Mi hermano y yo nos sorprendíamos de que lo resolvían y estaban atentos. La televisión educa, después de que por décadas la acusaron de ser el peor vicio para la humanidad. Recuerdo que a mis 10 años en mi escuela de monjas, los papás (no los míos) organizaron una marcha, firmas, protesta en general por el contenido contra los valores familiares que exhibía la televisión. Todavía me pregunto ¿cuáles son los valores familiares? ¿son universales e inviolables? Sí es así, ¿es como admitir que hay un sólo tipo de familia? y ¿Qué no cada familia tiene un control de televisión que bien puede utilizar para apagarla? En fin, era Guanajuato capital, colegio de monjas, muy pocos tenían acceso a antena parabólica (en mi casa no teníamos), previo a la introducción de SKY y DirecTV. La mayoría consumíamos lo que Televisa y Tv Azteca producían ( y aquí me falla la memoria, no estoy segura de que existiera como tal, creo que Salinas Pliego no aparecía en escena. El argumento era que el monopolio Televisa nos ofrecía basura. Gran novedad y no creo que eso haya cambiado con las firmitas que me obligaron a recolectar). Así, mi escuela se sumó a la campaña A Favor de lo Mejor… (si consultan las fechas en el sitio web verán que como que ya no cuadra la historia, pero por eso advertí así lo recuerdo, desconozco si se oficializa el movimiento hasta 1997  y antes fuimos conejillos de indias, prueba piloto. Entre mi memoria y los datos oficiales hay una variación de 5 años)

Admito, soy hija de Televisa, al no haber opciones y en mi casa la única consigna ser: “saca 10 de calificaciones y puedes ver tele o leer libros todo lo quieras”, pues yo me aplicaba y era devoradora de libros después de las siete de la noche (que era cuando transmitían las novelas no aptas para mi edad) Antes de ese horario, desde las cuatro consumía telenovelas o programas de concurso y variedad según fuera la programación. Así que a mi poca edad yo no estaba tan de acuerdo en conseguir firmitas, a mí me gustaban mis telenovelas y las defendía. Mis maestras-monjas guías del aprendizaje nos armaron semana de debate sobre los medios. Yo debatía que las telenovelas nos ayudaban a acercarnos a la realidad, a preguntarnos qué haríamos si fuera tal o cual personaje (recuerden era una niña, ni siquiera sabía que existía la carrera de Comunicación) Yo defendía mi consumo mediático. Que el perro de Mary Mar hablará era una licencia literaria (acuérdense, también leía libros y pensaba que servían para lo mismo, para enfrentarnos a una realidad que de otro modo no conoceríamos y de llegar a estar en ella, podríamos recordar lo aprendido leyendo o viendo televisión) A la luz de hoy, veo que era una niña ingenua, pero no del todo errada, queramos o no, la televisión educa, forma, nos plantea realidades para resolver, la mayoría de las veces nos da respuestas prefabricadas, pero no sólo en programas con la etiqueta de entretenimiento, también los supuestos “informativos” intentan formarte un juicio sobre cualquier evento manipulando la presentación de la información. Esto tampoco es nuevo, ni exclusivo de la Televisión, como dice Susan Sontag sobre la fotografía, desde que un fotógrafo encuadra, está interpretando la realidad, dando su punto de vista. Eso pasa exactamente con los contenidos en cualquier medio, desde que se decide cómo presentarlos o qué presentar se establece un ángulo, una postura. Esto es más humano que mediático. El humano decide contar historias y desde que inicia la narración está eligiendo desde dónde contarla, es inherente al relato. Entonces es normal que aprendamos de cualquier fuente de información a la que estemos expuestos, sean medios de comunicación o nuestro abuelito contándonos historias. La gran pregunta es ¿qué hago con esa información, con ese aprendizaje? ¿quién me enseña para qué sirve? ¿cómo decido aplicarlo? ¿lo aplico conscientemente o inconscientemente?

Alguien tuvo este insight mucho antes que yo, y conscientemente decidieron crear contenidos educativos con las intenciones que hayan sido (altruistas o mercantiles) desde Plaza Sésamo, pasando por Barney y llegando a la explosión de cadenas mediáticas y contenido para niños, hay personas detrás, guiando las mentes de los más jóvenes (bebés que aún ni gatean, pensemos en BabyTV). ¿Por qué guiando? Porque son las primeras experiencias que tienen frente a la televisión y a partir de eso esperarán tal o cual contenido, porque ya están conociendo sus posibilidades, ya están sintiendo y aprendiendo con ellos. Ninguna firmita evita este contacto, ninguna firmita soluciona la verdadera pregunta ¿qué harán estas generaciones con tanta exposición mediática? ¿Cómo están aprendiendo? ¿Qué procesos cognitivos están desarrollando? ¿Qué pasa socialmente cuando niños de la misma generación conviven pero sin tener el mismo nivel de acceso mediático?

Sí, detrás de Dora, Umizoomi, Plaza Sésamo, Bubble Guppies hay Doctores en psicología, pedagogía, Doctores como consultores de investigación, de cultura y creatividad, como compositores de música, y consultores educativos, ¿Quiénes están detrás de los contenidos de las televisoras nacionales? la pregunta va en el sentido ¿cómo queremos mejores contenidos si no estamos educando para crear mejores narradores, si no estamos involucrando otras áreas de conocimiento como la psicología, la sociología, la narrativa transmedia? por mencionar algunos. ¿Qué intención o qué objetivo persiguen nuestras cadenas nacionales? Creo que es innegable que el ganar dinero (cualquier negocio tiene eso por objetivo, incluso las cadenas mediáticas que producen Dora, Umizoomi, etc) pero ¿por qué nuestras cadenas nacionales no se arriesgan a producir otro tipo de contenidos? ¿creen saber o sabrán de cierto que el público no lo consumiría? No tengo respuestas, sólo preguntas, sólo ganas de ser testigo de los cambios en consumo y creación de contenidos que suceden cada vez con mayor velocidad.

Los invito a leer los créditos de los programas que ven sus hijos, se sorprenderán. No es magia, no es adicción, hay personas especializadas guiando nuestros procesos de enseñanza-aprendizaje.

Mientras escribo esto, descubro que el sitio de NickJr, tiene una pestaña pequeña en su parte superior que dice: parent’s connect, en una nueva pantalla unas zapatillas del lado izquierdo llaman mi atención (estudiado tienen cómo recorre la vista una pantalla y qué le llama la atención a las mamás) leo NickMom y de nuevo del lado izquierdo aparece la portada de una revista que dice: ¿Cómo convertir a tu esposo sucio en el hombre con quien te casaste? (How to convert your filthy husband back into the man you married) por supuesto me urge terminar esto que escribo y leer el artículo. Ya soy presa, de nuevo, del aprendizaje mediático. Firmitas, no cambian nada, mejor eduquemos a nuestros hijos en la reflexión, criticidad y el rol de prosumidores que tenemos frente a los medios, mejor eduquemos mejor a nuestros creadores de historias. Me quedo pensando, acaso será que una sociedad es tan creativa como su peor narrador de historias, parafraseando el clásico: Una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil.

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